Soy enemiga involuntaria de una bruja escaldufa. Tengo una clienta que dice que su suegra, en el pasado, le hizo brujería y que por eso ella llegó a enfermarse de ansiedad. Supuestamente esta señora dejó atrás su vida brujilda y ahora es ferviente practicante del cristianismo (aunque sigue adorando sus imágenes de la Santa Muerte).Los vecinos y vecinas comentan que sigue haciendo sus trabajos para controlar a la gente a cambio de dinero (como es lo usual en cualquier negocio), que la han visto llegar volando en su escoba y que pasan cosas sobrenaturales alrededor de ella.
Cuentan las malas lenguas que la religión que ahora practica es solo una pantalla para ocultar su pacto con el diablo y sus prácticas oscuras.
Antes de saber yo esto, la relación entre ella y mi clienta me parecía muy extraña. Esta última contaba maravillas de la bruja (con todo respeto) lo cual me hizo sospechar porque, a mi manera de pensar, en lugar de estarla ayudando la estaba manipulando para obtener beneficios personales. Era celosa, pretendía que dependiera de ella, se involucraba en sus asuntos de pareja, la metía en chismes y demás detalles.
No se lo había dicho todavía para que no me viera como rival, mejor fui dejando que ella misma se diera cuenta de sus verdaderos objetivos.
Mi hipótesis era que en cuanto mi clienta se sintiera bien, más segura, más libre, más independiente y más tranquila… la suegra iba a empezar a “jalarla” de nuevo para que estuviera siempre a su disposición y enferma.
Y así fue, mi hipótesis se comprobó. En cuanto ella mejoró y empezó a tomar sus propias decisiones, la hechicera comenzó a sacar las uñas y a hablar mal de mí. La está intentando convencer que deje de atenderse conmigo, le dice que yo soy rara, que soy mala persona por vestir de negro, que las quiero dominar y no sé qué más cosas, plop.
O sea que si en tiempos futuros muero en forma violenta o ilógica, me convierto en rana o loba esteparia (¿o ya lo soy?), me ven caminando por la calle con una nubecita lloviendo sobre mi cabeza o me cae un ladrillo desde el cielo y me parte en dos… seguro es porque prendió leña y puso a trabajar su caldero.
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Regresé de mi semana de aislamiento y concluí algo… no la vuelvo a hacer. Me la pasé mal, haciendo corajes y decepcionándome de ciertas situaciones que pasaron. En fin. Ojalá me hayan extrañado, y si no… pues ni modo. Por cierto, el aquelarre de ayer estuvo muy bueno, aunque ni si quiera lo habíamos planeado.
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Frase para meditar: Tan rico y tan costoso.
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